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Crece el número de profesionales que aseguran su cuerpo como hacen los famosos octubre 12, 2007

Posted by jormaflo in cantante, cine, comercial, computación, cuerpo, Espectaculos, internacional, loco, moda, no puedo creer, noticias, sorprendente.
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Una de las grandes diferencias entre el ser humano y el resto de los seres vivos se encuentra en la búsqueda de seguridad, tanto personal como colectiva.

Desde que el mundo es mundo, los hombres han ansiado tanto la estabilidad como prolongar su vida y la de los suyos. Con esta filosofía nacieron los seguros de vida y accidente y, posteriormente, los dedicados al hogar o al automóvil. Pero, ¿cuánto costaría asegurar una mano, una pierna, la nariz o el cerebro?

La pasada semana, Iker Casillas firmaba un convenio con una importante aseguradora, en virtud del cual ésta se comprometía a velar por la seguridad de la herramienta de trabajo más preciada del portero del Real Madrid: sus dos manos.

«Seguros extraordinarios»

En este caso, se trataba de una operación de marketing: la empresa (Groupama) se encarga de todo sin coste alguno para el cancerbero que, únicamente, ha de aparecer en las campañas publicitarias. No siempre es así. Son muchos los famosos -ya sean deportistas, cantantes, toreros o actores- que aseguran partes de su cuerpo fundamentales para el desarrollo de su actividad.

Son los denominados «seguros extraordinarios». Así, cantantes como Bono, de U2, la tonadillera Isabel Pantoja, o la soprano Montserrat Caballé tienen aseguradas sus cuerdas vocales, mientras que Beckham o Jennifer López han logrado establecer distintas modalidades para la seguridad de sus piernas, tobillos o glúteos. Algo similar sucedió con la malograda Diana de Gales.

Justo antes de conocerse la póliza suscrita por Casillas, otro deportista español, el baloncestista Jorge Garbajosa, lograba participar en el Eurobasket de Madrid después de que Mutua Madrileña suscribiera un lujoso seguro (se llegó a hablar de una póliza de 600.000 euros, que llegaría a cubrir casi cien millones en caso de invalidez permanente del pívot), a beneficio de los Toronto Raptors, para su convaleciente tobillo.

Pero, por extraño que pueda parecer, no sólo los famosos tienen acceso a este tipo de pólizas. De hecho, cada vez son más los profesionales que suscriben seguros especiales para «blindar» aquellos elementos de su autonomía que consideran fundamentales para llevar a cabo su trabajo.

Este es el caso de cirujanos, enólogos, músicos o, incluso, periodistas (la garganta de Iñaki Gabilondo, por ejemplo). Y, aunque no se trata de algo demasiado usual, también de algunos albañiles, pintores o, rizando el rizo, profesores de instituto o universidad. La dinámica que se sigue es la siguiente: en todos los casos, es el beneficiario quien decide por cuánto quiere asegurar aquella parte de su anatomía. Antes de firmar cualquier póliza, las aseguradoras (Winterthur o Mapfre entre ellas) exigen una completa revisión médica. En caso de problemas físicos, el seguro se encarecería y, llegado el caso, podría suponer una disminución en el porcentaje a recibir en caso de daño. Junto al estado de salud, la edad y el sexo son otros componentes básicos para establecer la cuota a pagar.

Una póliza extraordinaria media -por ejemplo, la de un cirujano torácico que quiera preservar sus manos de posibles lesiones o incapacitaciones permanentes o parciales- suele situarse en torno a los 6.000 euros, con los que se puede llegar a asegurar una compensación económica de alrededor de un millón de euros.

Ojos, nariz y boca

No obstante, cada una de estas pólizas depende de la parte del cuerpo concreta que se quiera asegurar: así, no es lo mismo asegurar las manos que la nariz, el trasero que los ojos, o las cuerdas vocales que los tobillos. En líneas generales, la ceguera o la pérdida de ambas manos puede indemnizarse con el 100% del seguro, mientras que una sordera no suele sobrepasar el 70% del capital asegurado. Menos aún los dedos, las orejas o la nariz.

Eso sí: en el caso de un enólogo, la pérdida del olfato conllevaría el total de la indemnización, al igual que las manos en lo tocante a un cirujano o, como se ha producido, los dedos en un guitarrista como Keith Richards.

También cambia la cantidad asegurada dependiendo de la cobertura que preste cada aseguradora, que puede ir desde las 24 horas a simplemente las lesiones producidas en el ejercicio profesional.

Entre las cláusulas, además, se excluyen las catástrofes naturales, las tentativas de suicidios o las drogas. No así los accidentes, en cuyo caso -como en el resto de pólizas- se ha de calibrar la importancia de las lesiones. También se admite el pago cuando la invalidez se produzca a consecuencia de la ingestión de gases y líquidos, o la provocada por una enfermedad.

Junto a las «pólizas extraordinarias», cada vez son más las aseguradoras que ponen en marcha seguros especializados en determinados colectivos, como médicos, cristaleros, abogados o carpinteros. Este es el caso de Winterthur, Mapfre, Aon o Willis, que desde hace años trabajan en los «seguros a medida» de los distintos profesionales. En este caso, las primas dependen en buena medida del riesgo de cada actividad profesional. Así, según los baremos establecidos por algunas compañías, los instaladores de cristales son quienes han de pagar las primas más elevadas. Tras ellos, carpinteros, podadores o pintores de barcos. En el otro lado de la balanza, conserjes, arquitectos, gestores o abogados.

Visto en laflecha.net

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